Pon tus ojos en el océano y el alma en el mar

Agazapada 

bajo las piedras y las horas, 

esperaste, paciente, la llegada 

de esta tarde 

en la que nada 

es ya posible… 

Angel González

Mientras los días van y se vienen

las piedras del mar también lo hacen

hay un momento en que te tumbas sobre ellas

sin saber su nombre ni su origen

los territorios que han viajado

simplemente las conoces por su forma de mirarte

– mientras el mar y yo compartimos

esa extraña forma de querernos-

Te acarician la espalda

se clavan hasta hundirse en tu piel

hasta escuchar tu risa como un mar de fondo

y en ese justo momento es cuando se mueven

Luego se van a varar a otras playas

con otro tamaño, otra forma, otros colores

Algunas se quedan en el fondo marino

inertes e impasibles

buscando su propia casa

mientras los peces nacen y mueren

A veces pienso

si el océano inmenso rompe cada roca en pedazos

los convierte por un instante en suaves piedras

para que lleguen a acariciar el cuerpo de una mujer

antes de convertirse en almas llenas de arena

Fotografía: Montse Funcasta 2020

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